Mujer y Sociedad, Mujeres Importantes

De oficios….

Cuando una mujer inspira a otra mujer el resultado es muy fuerte. Se combina la energía de ambas, la sinergia producida detona una realidad tan fuerte que sólo mirarla duele…

Así resumo el trabajo de Maya Goded. Fotógrafa Mexicana que dedica más de veinte años a fotografiar, pero sobre todo a convivir con mujeres de la merced que ejercen el oficio de la prostitución.

Ese trabajo fotográfico queda plasmado en gran parte en el documental “Plaza de la soledad”. Llamada así por el lugar donde se desarrolla la vida de estas protagonistas, pero llama mi atención que el oficio de la compañía conlleve tanta soledad.

Ver el documental me hizo reconocer la pasión de Maya por la fotografía y el cariño desarrollado a esas mujeres. Ver el documental me hizo pensar en ese grupo de mujeres que tienen que desarrollar una manera muy peculiar de ver la vida para poder sobrellevar su oficio.

En su mayoría, sus historias antes de su labor, se centra en el abuso, en el desprecio, en el maltrato.

Admiro como Maya acompaña a estas mujeres, dándoles un regalo muy fuerte con su documental: el reconocerse a sí mismas como seres humanos valiosos.

Admiro el temple de cada mujer que decide permitirnos conocer su historia. Mujeres de mucha bravura y con tanto amor a la vida, aún cuando esta no les sonria.

Admiro, como Maya pone en un lugar especial a estas mujeres no vistas, escuchadas o pensadas antes.

Espero poder inspirar a más personas a conocer este trabajo y replantearse su propia vida…

Gracias Maya por tan profundo trabajo…

Mujer y Sociedad

De miedos….

Me considero una mujer que toma riesgos y que cada decisión es tomada con firmeza, sin arrepentimientos.

Al hacer memoria, recuerdo mi inquietud, esa energía vigorizante de hacer algo nuevo. Así fuera conocer un nuevo restaurante simplemente. Recuerdo pocos momentos de miedo, de duda.

Pero recientemente tengo más presente los miedos que la pasión de hacer algo nuevo.

Me da miedo pensar que mi vida no deje huella, que no sea capaz de volcarme intensamente a un proyecto que de, de que hablar. Será porque nunca he planeado nada a largos plazos, no pensaba en mi vida para los siguientes veinte, treinta, cincuenta años. Pero ahora, siendo madre sólo pienso en esa eternidad por venir.

Me da miedo no poder entablar un lazo tan fuerte con mi hijo que llegue el momento que el solo piense en alejarse de mi, me da miedo no poder ser amigos, el no poder disfrutar una charla en el fresco del atardecer.

Me da miedo invertir tanta energía en él que me haga desaparecer.

Me da miedo no encontrar a la mujer que fui……..

Mujer y Sociedad

El origen de las Familias….

Dejé de escribir por un rato porque estaba en una fase medio complicada, donde me tocó desvincularme y dejar atrás el trabajo realizado en los últimos 3 años para dar paso a una nueva etapa en mi vida profesional, que pueda ser más compatible con Mi vida en sí.

Pero hoy, 8 de marzo, es un buen día para retomar.

En estos días he reflexionado sobre como la sociedad se identifica con el uso de los Apellidos. En mi país (México), la regla es que por delante los hijos llevan el apellido del padre y después el primer apellido de la madre, que para fines últimos es el de su padre, osea, el del abuelo del niño/niña. Así, se olvida de manera tan natural y automática la valiosa aportación de la madre, y aprendemos con este sencillo gesto que la mujer va en segundo lugar.

En mi trabajo tengo la oportunidad de trabajar con gente de varios países, y encuentran curioso este asunto de dos apellidos en México, porque en varios países, incluso algunos que podríamos pensar son más modernos y con menos machismo, no existe un doble apellido, sino se conserva el del varón y la mujer incluso cambia su identidad al casarse y adquiere el apellido del marido. Este es el caso en Estados Unidos y el Reino Unido.

En otros páises latinoamericanos como Brasil, la mujer conserva su primer apellido pero se suma el del marido, por lo que nuevamente cambia su identidad según su estado civil.

Haciendo un poco más de investigación, encuentro que algunos países han hecho la reflexión de que este tema de los apellidos puede ser un acto desigulatario, al imponer a las familias un orden para conservar, heredar los apellidos. Italia, de tradición favorecedora al apellido paterno, pone sobre la mesa la posibilidad de dar la opción a las familias a elegir los apellidos y el orden a usar. Los Alemanes, quieren permanecer simples con el uso de un solo apellido, pero da la opción a los padres de elegir cual será, lo cual me suena más equitativo.

Es chistoso reflexionar sobre los apellidos, porque en varias culturas el origen familiar, denotado por el apellido es de suma importancia, y por ello la importancia de este orden en la asignación. Pero cuando leo que en el Tibet no llevan ningún apellido, o que en África el apellido está relacionado al día que nacen y no relacionado a sus progenitores, me viene a la mente que lo importante en estas culturas es la persona en sí, no de quien viene.

En mi caso, me hubiera gustado heredar mi apellido materno a mi hijo, por la simple razón que no estoy ligada emocionalmente al apellido de mi padre, no por él, si no porque la familia de mi madre ha sido más cercana y será más cercan a mi hijo. Pero yo tendría que haber “pagado” por un juicio de amparo para que la ley me permitiera esto, lo cual el hecho de pagar o de someter a juicio algo que para mi no tendría que ser es un acto injusto en sí. Así que conservo la tradición de todo el país, esperando que mi hijo tenga la oportunidad de identificarse con un apellido, que haga referencia a sus raices y viviencias.

Mujer y Sociedad

Políticamente correcto?

El mundo laboral representa muchos retos Éticos que uno no se puede imaginar cuando empieza a trabajar, o cuando en alguna materia en el cole lo mencionan.

A medida que “creces” profesionalmente, que adquieres mayores responsabilidades, los retos se vuelven más fuertes. En parte porque eres responsable de personas, de su desempeño y crecimiento y a la par tienes que cuidar los intereses de la empresa y en ocasiones estos intereses se ven contrapuestos.

No peleo con la necesidad de las empresas de terminar con posiciones cuando la economía no lo permite, entiendo el negocio. Veo más retos en el trato diario de las personas, en como se pueden llegar a dar esas terminaciones o incluso como se ofrecen alternativas de crecimiento al personal.

En este sentido hay personas que creen que una mujer podría tomar decisiones mas sensibles por su naturaleza femenina, decisiones mas humanas tal vez. La realidad es que en mi caso, me ha tocado ver todo lo opuesto. Me ha tocado ver hombres que toman decisiones mas frías pero consideradas, y mujeres que toman decisiones acaloradas, inhumanas y que solo convencen a los propios intereses.

No pretendo ahora decir que la mujer no merece esos puestos, pero quiero someter a juicio que una mujer reacciona de una manera determinada por el solo hecho de ser mujer. Creo que antes de ser mujer es humano, y ahí es donde nos encontramos en el mismo plano que los hombres. Estamos igualmente expuestas a todo tipo de sentimientos y pensamiento y que por lo mismo nosotras mismas tenemos que auto observarnos y defender esa equidad de manera justa y equilibrada.

Mujer y Sociedad

Limpiando la sociedad

No Solo para Mujeres

Este fin de semana asistí a un acomodado desayuno con amigas de un trabajo anterior. He de decir que son personas buenas, con valores humanos muy fuertes y que son mujeres trabajadoras y madres de familia.

Todas estas cualidades no alcanzan para modificar un valor social que está muy presente en México y que está relacionado con el trabajo doméstico. En México, un gran número de hombres y mujeres encuentra un medio de sustento trabajando en los hogares de gente acomodada o al menos con la capacidad para dar un salario, aunque sea el mínimo. Estas personas en su gran mayoría no tienen derecho a la seguridad social, y no hay nada que regule en que manera se contratan estos servicios como sí ocurre en otros países.

La charla giró alrededor de como sus empleadas domésticas “Abusaban de los buenos tratos”, refiriéndose a que la empleada osaba a gozar de…

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Mujer y Sociedad

Limpiando la sociedad

Este fin de semana asistí a un acomodado desayuno con amigas de un trabajo anterior. He de decir que son personas buenas, con valores humanos muy fuertes y que son mujeres trabajadoras y madres de familia.

Todas estas cualidades no alcanzan para modificar un valor social que está muy presente en México y que está relacionado con el trabajo doméstico. En México, un gran número de hombres y mujeres encuentra un medio de sustento trabajando en los hogares de gente acomodada o al menos con la capacidad para dar un salario, aunque sea el mínimo. Estas personas en su gran mayoría no tienen derecho a la seguridad social, y no hay nada que regule en que manera se contratan estos servicios como sí ocurre en otros países.

La charla giró alrededor de como sus empleadas domésticas “Abusaban de los buenos tratos”, refiriéndose a que la empleada osaba a gozar de días de descanso, que estaban sujetas a imprevistos familiares, porque en su mayoría son personas con una familia en algún lugar.

Esta charla me hizo reflexionar sobre el tema, y encontré que el INEGI tiene mapeado este sector económico. Un estudio publicado en el 2010, revela que al menos 1.58 millones de mexicanos se dedica a este sector y de este número el 94% corresponde a mujeres. No me sorprendió este porcentaje, pues sabemos que la mujer encuentra en el trabajo doméstico una opción económica; tampoco me sorprendió  que el 9% aproximadamente son de origen indígena. Lo que si llegó a impactarme, es que el 0.7%  corresponde a edades de 12 a 14 años, y el 6.5% a edades de 15 a 19 años. El dato sorprende porque  desde edades muy tempranas, niñas se enfrentan a situaciones inimaginables.

El “mercado” del trabajo doméstico crece principalmente de boca en boca, amigas haciéndose referencias o primas de las hijas de las empleadas. Empiezan a surgir intermediarios entre el contratante y la empleada doméstica, pero tengo mis reservas de que esto sea realmente un beneficio para las trabajadoras.

La reflexión más fuerte que tengo en este sentido, es que como podemos las mujeres en cierto momento, abusar de la situación de otra mujer menos favorecida. No estoy en contra de tener trabajadoras en casa, esas personas necesitan trabajar. Estoy encontra de menospreciar el trabajo, de no buscar entre mujeres mejores condiciones de vida.

Yo creo firmemente que la mujer tiene realmente el poder de cambiar el rol de la propia mujer en la sociedad, pero es necesario vencer muchos estereotipos, tradiciones sin sentido que llevan sin ninguna duda a someter a situaciones poco equitativas para este sector de la población.

 

Mujer y Sociedad, Sin categoría

Sobre la soledad…..

Sigo releyendo mi pequeño libro del cual estoy planeando compartirles. Solo que como buena mujer que trabaja todas las horas que puede (y aun así no termino), que cuida las cosas de la casa y cuida a un bebé, asignar media hora al día es una misión titánica todos los días. Pero voy avanzando y me prometo y prometo  a quien espero pronto me lea, que será este mes cuando les comparta algunas de mis reflexiones sobre ese libro/ autora.

Sin embargo el día de hoy estuve reflexionando desde la ducha sobre la soledad que experimentamos las mujeres. La soledad no la entiendo solo como la ausencia de personas a tu alrededor, se puede estar casada, con mucho hijos  e igual estar sola.

La primera vez que vislumbre el significado de esta palabra, fue cuando perdí a mi madre. Cuando se pierde a alguien de esa dimensión, experimentas soledad y entiendes el significado pleno de lo que es el abandono. No porque seas ignorada por los vivos, sino por lo que representa la madre, el nivel de seguridad que ofrece que a veces se olvida en la cotidianidad. Pero a medida que maduro, que me vuelvo un adulto, experimento más y más esa soledad.

Nuevamente retomando mi experiencia como madre, tus amistades sin hijos empiezan a transformar el diálogo contigo desde el momento en que saben que estas embarazada. No sé si crean que en automático uno va perdiendo capacidad intelectual para entablar una charla interesante . Pero te das cuenta que a  medida que avanzas en el embarazo y con la llegada del bebé,  que poco a poco tu mundo se va reduciendo a ese nuevo ser que tienes entre tus brazos. No solo porque cautiva todo tu ser, si no porque demanda tanto de ti, que te va quitando tiempo para todo, incluso para lo vital (comer, dormir, bañarse…). En esta fase solemos estar rodeada de seres queridos que visitan al nuevo integrante, pero a pesar de ello, vas pasando muchas horas sola con esa nueva criatura, ya sea porque necesitas espacio para amamantar, porque tienes que cambiar un pañal, o porque tienes que dormirlo. Y tu casa puede volverse centro de reuniones familiares a la cual no estás invitada. No quiero sonar pesimista, en realidad disfrutas del espacio y privacidad para ir creando tus ritos con el bebé; pero al pensar en ello, y al mirar de forma retrospectiva veo que por días solo tuve contacto con el mundo a través del celular y que ahora paso más tiempo sola.

A las mujeres se nos abandona muchas veces en esta fase, muchos nuevos papas se refugian en el trabajo, porque la realidad es que no deciden hacer un plan de acompañamiento con sus empleadores, ya sea por la cultura del país, o por pasar mas tiempo sin llantos y quejas de la madre agotada y llena de dolores.

En mi reflexión, recordé el caso de una mujer indígena que para mi sentir, vivió y es claro ejemplo del abandono de la sociedad a una mujer que acaba de tener un hijo. Con la finalidad de explicar porque conozco la historia, comparto que durante mis años estudiantiles realicé por al menos 3 años servicio social durante cada periodo vacacional con varios grupos indígenas de Chiapas, y con los cuáles he formado lazos imposibles de romper.

Esta chica, con menos de 25 años de edad se volvió madre al año de haber contraido matrimonio. Como en cualquier matrimonio, ella deja el hogar de sus padres por nacimiento para ir a su nueva casa o a casa del esposo y que a partir que da el sí, llamará Padre y Madre a los que nosotros conocemos como suegros. Y con el paso del tiempo, llega lo esperado de un matrimonio: lo hijos.

Un Nacimiento lo entendemos como una bendición, como un momento llenó de alegría donde la familia entera celebra, pero en esta sociedad de las que les hablo, un bebé es tomado con más naturalidad y por esa naturalidad, se espera que la mujer, que nació para tener bebés, se ponga en pie rápidamente a atender a la nueva criatura y a su marido. Esta chica no fue la excepción.

Una chica que es madre primeriza, se enfrenta a los retos de la lactancia, sin grupos de apoyo, sin la liga de la lactancia; solo cuenta con los consejos de su madre, suegra, partera y cualquier buena mujer que desee orientarla. Dentro de este escenario, se enfrenta también a no tan solo defraudar a su nueva familia por no ser capaz de alimentar adecuadamente a su hija, si no también, porque no tiene la fuerza física para seguir haciendo las labores domésticas y tener el desayuno preparado a tiempo. Entendiendo que no hay opción de abrir una lata y calentar el contenido, si no que servir la mesa, incluye horas de moler el maíz y hacer la tortilla lo cual implica iniciar la jornada  las 4 ó 5 de la mañana.

La familia nueva explota en quejas, y en mi entender esperaría  que los padres biológicos corrieran a sacar a su hija de esa casa. Caso contrario, la familia se siente humillada por tener una hija floja incapaz de llevar las labores de un hogar y castigan físicamente a esta chica.

Cuando escuché la historia, me llené de ira, de dolor por no poder hacer nada, absolutamente nada para ayudarla o para hacer ver a los padres las cosas de otra manera. Solo me queda plasmar su historia, darle voz para contar su historia y que al pensar en su caso, más mujeres sigamos luchando por cambiar la mentalidad de esta sociedad, no solo la de su comunidad, en hacer un cambio real  en nuestra cultura de como concebimos el papel de la mujer en la sociedad y en la familia.

No escogí su historia para levantar ideas de odio hacia esas comunidades indígenas, escogí compartir su historia que es ahora parte de mi historia por lo que me hizo sentir y reflexionar, porque tal vez nadie más ponga atención a su vida,  porque nadie llegará a su casa a escuchar su sentir.

Ella tal vez nunca sepa que su historia fue contada, pero si en algún momento tengo su permiso, contará más de ella y de su verdadero sentir, y en algún punto hacerla sentir comprendida, entendida, o al menos no juzgada y culpable.

Historias como estás hay muchas, pero necesitan una voz, necesitan de nuestra atención y acción…….

Soledad