Mujeres Importantes

Cuentos Indígenas…

Esta es la historia de Isabela, mujer indígena que como muchas otras forma una nueva familia, esperando contar a su lado con ese compañero fiel al cual procura con su trabajo y su tortilla y a cambio recibe la protección y los medios para el sustento familiar.

Su marido en cambio expuesto a la modernidad, entiende la posibilidad del divorcio, del abandono de hogar. No es el único en esta comunidad que atenta contra el orden tradicional y pretende sacar a Isabela y a sus propios hijos de la que hasta ahora ha sido su casa por deseos de tener otra mujer.

Pero Isabela es única, ella sin escuela, sin acceso a las ideas feministas más fuertes, entiende que no es correcto quedarse sin protección para sus hijos y con toda fuerza y claridad acude al único medio que ve posible : la asamblea comunal conformada por puros hombres y que son los que dictan la justicia del lugar. Es la suprema corte comunal.

Sin vacilar, Isabela demanda la casa y las tierras para sus hijos, no le importa quedarse con el marido, pero si defiende su posición y el futuro de sus hijos.

Tal situación convence a la asamblea de su planteamiento y dicta sentencia a favor de ella.

Isabela, ¿que fuerza te mueve a ser diferente a las demás que pasan tu situación, que te inspira, que te da fuerza?

Isabela, gracias por mostrar a otras mujeres la opción que tienen de defenderse, de defender sus derechos.

Mujer y Sociedad

Limpiando la sociedad

No Solo para Mujeres

Este fin de semana asistí a un acomodado desayuno con amigas de un trabajo anterior. He de decir que son personas buenas, con valores humanos muy fuertes y que son mujeres trabajadoras y madres de familia.

Todas estas cualidades no alcanzan para modificar un valor social que está muy presente en México y que está relacionado con el trabajo doméstico. En México, un gran número de hombres y mujeres encuentra un medio de sustento trabajando en los hogares de gente acomodada o al menos con la capacidad para dar un salario, aunque sea el mínimo. Estas personas en su gran mayoría no tienen derecho a la seguridad social, y no hay nada que regule en que manera se contratan estos servicios como sí ocurre en otros países.

La charla giró alrededor de como sus empleadas domésticas “Abusaban de los buenos tratos”, refiriéndose a que la empleada osaba a gozar de…

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Mujer y Sociedad

Limpiando la sociedad

Este fin de semana asistí a un acomodado desayuno con amigas de un trabajo anterior. He de decir que son personas buenas, con valores humanos muy fuertes y que son mujeres trabajadoras y madres de familia.

Todas estas cualidades no alcanzan para modificar un valor social que está muy presente en México y que está relacionado con el trabajo doméstico. En México, un gran número de hombres y mujeres encuentra un medio de sustento trabajando en los hogares de gente acomodada o al menos con la capacidad para dar un salario, aunque sea el mínimo. Estas personas en su gran mayoría no tienen derecho a la seguridad social, y no hay nada que regule en que manera se contratan estos servicios como sí ocurre en otros países.

La charla giró alrededor de como sus empleadas domésticas “Abusaban de los buenos tratos”, refiriéndose a que la empleada osaba a gozar de días de descanso, que estaban sujetas a imprevistos familiares, porque en su mayoría son personas con una familia en algún lugar.

Esta charla me hizo reflexionar sobre el tema, y encontré que el INEGI tiene mapeado este sector económico. Un estudio publicado en el 2010, revela que al menos 1.58 millones de mexicanos se dedica a este sector y de este número el 94% corresponde a mujeres. No me sorprendió este porcentaje, pues sabemos que la mujer encuentra en el trabajo doméstico una opción económica; tampoco me sorprendió  que el 9% aproximadamente son de origen indígena. Lo que si llegó a impactarme, es que el 0.7%  corresponde a edades de 12 a 14 años, y el 6.5% a edades de 15 a 19 años. El dato sorprende porque  desde edades muy tempranas, niñas se enfrentan a situaciones inimaginables.

El “mercado” del trabajo doméstico crece principalmente de boca en boca, amigas haciéndose referencias o primas de las hijas de las empleadas. Empiezan a surgir intermediarios entre el contratante y la empleada doméstica, pero tengo mis reservas de que esto sea realmente un beneficio para las trabajadoras.

La reflexión más fuerte que tengo en este sentido, es que como podemos las mujeres en cierto momento, abusar de la situación de otra mujer menos favorecida. No estoy en contra de tener trabajadoras en casa, esas personas necesitan trabajar. Estoy encontra de menospreciar el trabajo, de no buscar entre mujeres mejores condiciones de vida.

Yo creo firmemente que la mujer tiene realmente el poder de cambiar el rol de la propia mujer en la sociedad, pero es necesario vencer muchos estereotipos, tradiciones sin sentido que llevan sin ninguna duda a someter a situaciones poco equitativas para este sector de la población.

 

Placeres de la vida

Sobre la triteza

Les comparto un pedazo de mi lectura esta mañana, de Mario Benedetti.

Melancolía más, melancolía menos, la tristeza puede ser un dolor invisible. Por lo general suspende toda esperanza y se instala en el alma con su colección de ausencias repentinas.

La tristeza no arrima soluciones, tampoco las acerca la alegría, pero la tristeza deja siempre más huellas. Lo más penoso es cuando uno ve la propia desdicha reflejada en los ojos del ser amado…… “

Un buen té y una buena lectura. Una de mis soluciones para la tristeza.

Mujer y Política

Sobrevivientes….

Las historias de otros nos hacen reflexionar sobre nuestras experiencias propias, sobre nuestra vida y en lo personal, busco esas historias que alimenten mi espiritu y reten a mi intelecto.

Hace no mucho, retome la lectura de algunos fragmentos escrito por mujeres importantes en México, y que fueron compilados por Denise Dresser en el primer tomo llamado  “Gritos y Susurros”. Realmente hay muchas historias interesantes de esas mujeres que son destacadas en algo y que pueden ser inspiración para otros. Pero yo quiero retomar el de la autora intelectual de esta idea: Denise.

Denise es una politóloga y académica destacada. Sobresale su conocimiento  pero sobre todo su fina bravura para decir las cosas y para analizarlas. Es una valiente que no teme criticar a los más poderosos del país con palabras bien fundamentadas en hechos, en datos.

Cuando lees su fragmento, aprendes que esta mujer perdió a su padre y a su hermana a tan solo los 7 años de edad. No imagino el vacio que una experiencia así deja en las personas a tan corta edad, pero es claro que en ella despertó esa bravura para defender lo que cree.

Leer su historial académico inspira confianza en lo que una sola mujer puede alcanzar y al seguirla en las redes uno ve que esa fortaleza y esa bravura la someten a todo tipo de insultos y de ofensas. La inteligencia de la mujer provoca rabia muchas veces, y más si esta se hace presente y se grita a toda voz como Denise lo hace.

Denise es una mujer que no deja de sorprenderme con su análisis constante, con su incansable energía para hacer notar las deficiencias de un régimen que tiene perdido a nuestro país. Denuncia con energía y sabiduría, porque su discurso va lleno de datos crudos y de esa pasión que la caracteriza para pedir justicia.

Espero este fragmento los inspire a leerla y a su vez sentirse motivados como me motiva a mi, a no perder la esperanza al denunciar los atropellos a la mujer, a los mexicanos y a la humanidad en sí.

Con Admiración y Respeto para Denise, esperando lea un día

Mujer y literatura

Carta a un Niño que nunca nació….

He logrado terminar de re leer el pequeño libro del que vengo hablando. No deja de conmoverme, no deja de producirme risa, dolor y mucha reflexión.

Hablo del libro/diario que Oriana Fallaci escribió a su hijo no nato, y que en pocas páginas logra resumir todos los desvarios que produce un embarazo, desde el júbilo, hasta los sentimientos más atroces capaces de terminar con uno, con la vida misma.

Conocí a Oriana por una divina casualidad. Leyendo fragmentos en un periódico de recomendaciones de libro, me encuentro con un titulo cautivador: “El sexo inútil”. En este fragmento describían como esta escritora viaja por muchos lugares del mundo para descubrir que en muchas sociedades el matriarcado impera y que los hombres no representan la superioridad con el que crecemos y creemos. Corro a la librería entusiasmada por encontrar este título pero no lo consigo (y a la fecha en 10 años no lo logro y no hablo italiano). En cambio, consigo lo opuesto, elijo leer “Un Hombre”, cuyo personaje me cautivo hasta la médula: Alekos Panagulis, un activista griego.

En este libro ella cumple la promesa que le hace de contar su historia, historia que termina entrelazada a la de Oriana al punto de concebir un hijo, que es el lazo más fuerte que puede unir o alejar a un hombre y a una mujer.

Las primeras páginas lograron mi admiración, respeto, incluso enamoramiento de este personaje, pero al llegar al momento terrible en el que ella pierde al bebé que habían concebido, todo cambia. Ella se vuelve la atención, él despierta mi desprecio, mi odio, mi ira.

Es así que me obsesioné con encontrar este título (Carta a un niño que nunca nació) y que ahora les comparto.

En este libro que es como un diario escrito a su hijo desde el momento en que se entera de su existencia, hasta el momento de tener que superar su No existencia. Cada historia contada, cada altibajo esta lleno de emociones que hacen eco en mi sentir.

Ahora que lo re leo toma otra dimensión, pues ahora soy madre, ahora puedo comprender y sentir muchas mas cosas que cuando lo leí hace ya varios años.

Oriana es una escritora fuerte, imponente, y puede describir la realidad con tan fuerza que puede hacer enojar, llorar, desesperar.

Es ahí que encuentro la grandeza de esta escritora, en provocarme tan intensos sentimientos a partir de sus palabras.

Solo si estás dispuesto a experimentar eso, te recomiendo esta lectura. Prepara tu mente y tu cuerpo para tal experiencia, disfruta esos sentimientos que solo nos recuerdan que somos humanos y que estamos vivos.

Para aquellas muejeres que han tenido que vivir la muerte en vida

Mujer y Sociedad, Sin categoría

Sobre la soledad…..

Sigo releyendo mi pequeño libro del cual estoy planeando compartirles. Solo que como buena mujer que trabaja todas las horas que puede (y aun así no termino), que cuida las cosas de la casa y cuida a un bebé, asignar media hora al día es una misión titánica todos los días. Pero voy avanzando y me prometo y prometo  a quien espero pronto me lea, que será este mes cuando les comparta algunas de mis reflexiones sobre ese libro/ autora.

Sin embargo el día de hoy estuve reflexionando desde la ducha sobre la soledad que experimentamos las mujeres. La soledad no la entiendo solo como la ausencia de personas a tu alrededor, se puede estar casada, con mucho hijos  e igual estar sola.

La primera vez que vislumbre el significado de esta palabra, fue cuando perdí a mi madre. Cuando se pierde a alguien de esa dimensión, experimentas soledad y entiendes el significado pleno de lo que es el abandono. No porque seas ignorada por los vivos, sino por lo que representa la madre, el nivel de seguridad que ofrece que a veces se olvida en la cotidianidad. Pero a medida que maduro, que me vuelvo un adulto, experimento más y más esa soledad.

Nuevamente retomando mi experiencia como madre, tus amistades sin hijos empiezan a transformar el diálogo contigo desde el momento en que saben que estas embarazada. No sé si crean que en automático uno va perdiendo capacidad intelectual para entablar una charla interesante . Pero te das cuenta que a  medida que avanzas en el embarazo y con la llegada del bebé,  que poco a poco tu mundo se va reduciendo a ese nuevo ser que tienes entre tus brazos. No solo porque cautiva todo tu ser, si no porque demanda tanto de ti, que te va quitando tiempo para todo, incluso para lo vital (comer, dormir, bañarse…). En esta fase solemos estar rodeada de seres queridos que visitan al nuevo integrante, pero a pesar de ello, vas pasando muchas horas sola con esa nueva criatura, ya sea porque necesitas espacio para amamantar, porque tienes que cambiar un pañal, o porque tienes que dormirlo. Y tu casa puede volverse centro de reuniones familiares a la cual no estás invitada. No quiero sonar pesimista, en realidad disfrutas del espacio y privacidad para ir creando tus ritos con el bebé; pero al pensar en ello, y al mirar de forma retrospectiva veo que por días solo tuve contacto con el mundo a través del celular y que ahora paso más tiempo sola.

A las mujeres se nos abandona muchas veces en esta fase, muchos nuevos papas se refugian en el trabajo, porque la realidad es que no deciden hacer un plan de acompañamiento con sus empleadores, ya sea por la cultura del país, o por pasar mas tiempo sin llantos y quejas de la madre agotada y llena de dolores.

En mi reflexión, recordé el caso de una mujer indígena que para mi sentir, vivió y es claro ejemplo del abandono de la sociedad a una mujer que acaba de tener un hijo. Con la finalidad de explicar porque conozco la historia, comparto que durante mis años estudiantiles realicé por al menos 3 años servicio social durante cada periodo vacacional con varios grupos indígenas de Chiapas, y con los cuáles he formado lazos imposibles de romper.

Esta chica, con menos de 25 años de edad se volvió madre al año de haber contraido matrimonio. Como en cualquier matrimonio, ella deja el hogar de sus padres por nacimiento para ir a su nueva casa o a casa del esposo y que a partir que da el sí, llamará Padre y Madre a los que nosotros conocemos como suegros. Y con el paso del tiempo, llega lo esperado de un matrimonio: lo hijos.

Un Nacimiento lo entendemos como una bendición, como un momento llenó de alegría donde la familia entera celebra, pero en esta sociedad de las que les hablo, un bebé es tomado con más naturalidad y por esa naturalidad, se espera que la mujer, que nació para tener bebés, se ponga en pie rápidamente a atender a la nueva criatura y a su marido. Esta chica no fue la excepción.

Una chica que es madre primeriza, se enfrenta a los retos de la lactancia, sin grupos de apoyo, sin la liga de la lactancia; solo cuenta con los consejos de su madre, suegra, partera y cualquier buena mujer que desee orientarla. Dentro de este escenario, se enfrenta también a no tan solo defraudar a su nueva familia por no ser capaz de alimentar adecuadamente a su hija, si no también, porque no tiene la fuerza física para seguir haciendo las labores domésticas y tener el desayuno preparado a tiempo. Entendiendo que no hay opción de abrir una lata y calentar el contenido, si no que servir la mesa, incluye horas de moler el maíz y hacer la tortilla lo cual implica iniciar la jornada  las 4 ó 5 de la mañana.

La familia nueva explota en quejas, y en mi entender esperaría  que los padres biológicos corrieran a sacar a su hija de esa casa. Caso contrario, la familia se siente humillada por tener una hija floja incapaz de llevar las labores de un hogar y castigan físicamente a esta chica.

Cuando escuché la historia, me llené de ira, de dolor por no poder hacer nada, absolutamente nada para ayudarla o para hacer ver a los padres las cosas de otra manera. Solo me queda plasmar su historia, darle voz para contar su historia y que al pensar en su caso, más mujeres sigamos luchando por cambiar la mentalidad de esta sociedad, no solo la de su comunidad, en hacer un cambio real  en nuestra cultura de como concebimos el papel de la mujer en la sociedad y en la familia.

No escogí su historia para levantar ideas de odio hacia esas comunidades indígenas, escogí compartir su historia que es ahora parte de mi historia por lo que me hizo sentir y reflexionar, porque tal vez nadie más ponga atención a su vida,  porque nadie llegará a su casa a escuchar su sentir.

Ella tal vez nunca sepa que su historia fue contada, pero si en algún momento tengo su permiso, contará más de ella y de su verdadero sentir, y en algún punto hacerla sentir comprendida, entendida, o al menos no juzgada y culpable.

Historias como estás hay muchas, pero necesitan una voz, necesitan de nuestra atención y acción…….

Soledad