Mujer y Sociedad

De miedos….

Me considero una mujer que toma riesgos y que cada decisión es tomada con firmeza, sin arrepentimientos.

Al hacer memoria, recuerdo mi inquietud, esa energía vigorizante de hacer algo nuevo. Así fuera conocer un nuevo restaurante simplemente. Recuerdo pocos momentos de miedo, de duda.

Pero recientemente tengo más presente los miedos que la pasión de hacer algo nuevo.

Me da miedo pensar que mi vida no deje huella, que no sea capaz de volcarme intensamente a un proyecto que de, de que hablar. Será porque nunca he planeado nada a largos plazos, no pensaba en mi vida para los siguientes veinte, treinta, cincuenta años. Pero ahora, siendo madre sólo pienso en esa eternidad por venir.

Me da miedo no poder entablar un lazo tan fuerte con mi hijo que llegue el momento que el solo piense en alejarse de mi, me da miedo no poder ser amigos, el no poder disfrutar una charla en el fresco del atardecer.

Me da miedo invertir tanta energía en él que me haga desaparecer.

Me da miedo no encontrar a la mujer que fui……..

Mujer y Sociedad

El origen de las Familias….

Dejé de escribir por un rato porque estaba en una fase medio complicada, donde me tocó desvincularme y dejar atrás el trabajo realizado en los últimos 3 años para dar paso a una nueva etapa en mi vida profesional, que pueda ser más compatible con Mi vida en sí.

Pero hoy, 8 de marzo, es un buen día para retomar.

En estos días he reflexionado sobre como la sociedad se identifica con el uso de los Apellidos. En mi país (México), la regla es que por delante los hijos llevan el apellido del padre y después el primer apellido de la madre, que para fines últimos es el de su padre, osea, el del abuelo del niño/niña. Así, se olvida de manera tan natural y automática la valiosa aportación de la madre, y aprendemos con este sencillo gesto que la mujer va en segundo lugar.

En mi trabajo tengo la oportunidad de trabajar con gente de varios países, y encuentran curioso este asunto de dos apellidos en México, porque en varios países, incluso algunos que podríamos pensar son más modernos y con menos machismo, no existe un doble apellido, sino se conserva el del varón y la mujer incluso cambia su identidad al casarse y adquiere el apellido del marido. Este es el caso en Estados Unidos y el Reino Unido.

En otros páises latinoamericanos como Brasil, la mujer conserva su primer apellido pero se suma el del marido, por lo que nuevamente cambia su identidad según su estado civil.

Haciendo un poco más de investigación, encuentro que algunos países han hecho la reflexión de que este tema de los apellidos puede ser un acto desigulatario, al imponer a las familias un orden para conservar, heredar los apellidos. Italia, de tradición favorecedora al apellido paterno, pone sobre la mesa la posibilidad de dar la opción a las familias a elegir los apellidos y el orden a usar. Los Alemanes, quieren permanecer simples con el uso de un solo apellido, pero da la opción a los padres de elegir cual será, lo cual me suena más equitativo.

Es chistoso reflexionar sobre los apellidos, porque en varias culturas el origen familiar, denotado por el apellido es de suma importancia, y por ello la importancia de este orden en la asignación. Pero cuando leo que en el Tibet no llevan ningún apellido, o que en África el apellido está relacionado al día que nacen y no relacionado a sus progenitores, me viene a la mente que lo importante en estas culturas es la persona en sí, no de quien viene.

En mi caso, me hubiera gustado heredar mi apellido materno a mi hijo, por la simple razón que no estoy ligada emocionalmente al apellido de mi padre, no por él, si no porque la familia de mi madre ha sido más cercana y será más cercan a mi hijo. Pero yo tendría que haber “pagado” por un juicio de amparo para que la ley me permitiera esto, lo cual el hecho de pagar o de someter a juicio algo que para mi no tendría que ser es un acto injusto en sí. Así que conservo la tradición de todo el país, esperando que mi hijo tenga la oportunidad de identificarse con un apellido, que haga referencia a sus raices y viviencias.

Mujer y Sociedad

Políticamente correcto?

El mundo laboral representa muchos retos Éticos que uno no se puede imaginar cuando empieza a trabajar, o cuando en alguna materia en el cole lo mencionan.

A medida que “creces” profesionalmente, que adquieres mayores responsabilidades, los retos se vuelven más fuertes. En parte porque eres responsable de personas, de su desempeño y crecimiento y a la par tienes que cuidar los intereses de la empresa y en ocasiones estos intereses se ven contrapuestos.

No peleo con la necesidad de las empresas de terminar con posiciones cuando la economía no lo permite, entiendo el negocio. Veo más retos en el trato diario de las personas, en como se pueden llegar a dar esas terminaciones o incluso como se ofrecen alternativas de crecimiento al personal.

En este sentido hay personas que creen que una mujer podría tomar decisiones mas sensibles por su naturaleza femenina, decisiones mas humanas tal vez. La realidad es que en mi caso, me ha tocado ver todo lo opuesto. Me ha tocado ver hombres que toman decisiones mas frías pero consideradas, y mujeres que toman decisiones acaloradas, inhumanas y que solo convencen a los propios intereses.

No pretendo ahora decir que la mujer no merece esos puestos, pero quiero someter a juicio que una mujer reacciona de una manera determinada por el solo hecho de ser mujer. Creo que antes de ser mujer es humano, y ahí es donde nos encontramos en el mismo plano que los hombres. Estamos igualmente expuestas a todo tipo de sentimientos y pensamiento y que por lo mismo nosotras mismas tenemos que auto observarnos y defender esa equidad de manera justa y equilibrada.

Mujeres Importantes

Cuentos Indígenas…

Esta es la historia de Isabela, mujer indígena que como muchas otras forma una nueva familia, esperando contar a su lado con ese compañero fiel al cual procura con su trabajo y su tortilla y a cambio recibe la protección y los medios para el sustento familiar.

Su marido en cambio expuesto a la modernidad, entiende la posibilidad del divorcio, del abandono de hogar. No es el único en esta comunidad que atenta contra el orden tradicional y pretende sacar a Isabela y a sus propios hijos de la que hasta ahora ha sido su casa por deseos de tener otra mujer.

Pero Isabela es única, ella sin escuela, sin acceso a las ideas feministas más fuertes, entiende que no es correcto quedarse sin protección para sus hijos y con toda fuerza y claridad acude al único medio que ve posible : la asamblea comunal conformada por puros hombres y que son los que dictan la justicia del lugar. Es la suprema corte comunal.

Sin vacilar, Isabela demanda la casa y las tierras para sus hijos, no le importa quedarse con el marido, pero si defiende su posición y el futuro de sus hijos.

Tal situación convence a la asamblea de su planteamiento y dicta sentencia a favor de ella.

Isabela, ¿que fuerza te mueve a ser diferente a las demás que pasan tu situación, que te inspira, que te da fuerza?

Isabela, gracias por mostrar a otras mujeres la opción que tienen de defenderse, de defender sus derechos.

Mujer y Sociedad

Limpiando la sociedad

No Solo para Mujeres

Este fin de semana asistí a un acomodado desayuno con amigas de un trabajo anterior. He de decir que son personas buenas, con valores humanos muy fuertes y que son mujeres trabajadoras y madres de familia.

Todas estas cualidades no alcanzan para modificar un valor social que está muy presente en México y que está relacionado con el trabajo doméstico. En México, un gran número de hombres y mujeres encuentra un medio de sustento trabajando en los hogares de gente acomodada o al menos con la capacidad para dar un salario, aunque sea el mínimo. Estas personas en su gran mayoría no tienen derecho a la seguridad social, y no hay nada que regule en que manera se contratan estos servicios como sí ocurre en otros países.

La charla giró alrededor de como sus empleadas domésticas “Abusaban de los buenos tratos”, refiriéndose a que la empleada osaba a gozar de…

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Mujer y Sociedad

Limpiando la sociedad

Este fin de semana asistí a un acomodado desayuno con amigas de un trabajo anterior. He de decir que son personas buenas, con valores humanos muy fuertes y que son mujeres trabajadoras y madres de familia.

Todas estas cualidades no alcanzan para modificar un valor social que está muy presente en México y que está relacionado con el trabajo doméstico. En México, un gran número de hombres y mujeres encuentra un medio de sustento trabajando en los hogares de gente acomodada o al menos con la capacidad para dar un salario, aunque sea el mínimo. Estas personas en su gran mayoría no tienen derecho a la seguridad social, y no hay nada que regule en que manera se contratan estos servicios como sí ocurre en otros países.

La charla giró alrededor de como sus empleadas domésticas “Abusaban de los buenos tratos”, refiriéndose a que la empleada osaba a gozar de días de descanso, que estaban sujetas a imprevistos familiares, porque en su mayoría son personas con una familia en algún lugar.

Esta charla me hizo reflexionar sobre el tema, y encontré que el INEGI tiene mapeado este sector económico. Un estudio publicado en el 2010, revela que al menos 1.58 millones de mexicanos se dedica a este sector y de este número el 94% corresponde a mujeres. No me sorprendió este porcentaje, pues sabemos que la mujer encuentra en el trabajo doméstico una opción económica; tampoco me sorprendió  que el 9% aproximadamente son de origen indígena. Lo que si llegó a impactarme, es que el 0.7%  corresponde a edades de 12 a 14 años, y el 6.5% a edades de 15 a 19 años. El dato sorprende porque  desde edades muy tempranas, niñas se enfrentan a situaciones inimaginables.

El “mercado” del trabajo doméstico crece principalmente de boca en boca, amigas haciéndose referencias o primas de las hijas de las empleadas. Empiezan a surgir intermediarios entre el contratante y la empleada doméstica, pero tengo mis reservas de que esto sea realmente un beneficio para las trabajadoras.

La reflexión más fuerte que tengo en este sentido, es que como podemos las mujeres en cierto momento, abusar de la situación de otra mujer menos favorecida. No estoy en contra de tener trabajadoras en casa, esas personas necesitan trabajar. Estoy encontra de menospreciar el trabajo, de no buscar entre mujeres mejores condiciones de vida.

Yo creo firmemente que la mujer tiene realmente el poder de cambiar el rol de la propia mujer en la sociedad, pero es necesario vencer muchos estereotipos, tradiciones sin sentido que llevan sin ninguna duda a someter a situaciones poco equitativas para este sector de la población.

 

Placeres de la vida

Sobre la triteza

Les comparto un pedazo de mi lectura esta mañana, de Mario Benedetti.

Melancolía más, melancolía menos, la tristeza puede ser un dolor invisible. Por lo general suspende toda esperanza y se instala en el alma con su colección de ausencias repentinas.

La tristeza no arrima soluciones, tampoco las acerca la alegría, pero la tristeza deja siempre más huellas. Lo más penoso es cuando uno ve la propia desdicha reflejada en los ojos del ser amado…… “

Un buen té y una buena lectura. Una de mis soluciones para la tristeza.